domingo, 25 de septiembre de 2016

Renovar o No Renovar

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Odio ir al gimnasio.

Pero lo hago dos veces a la semana, casi religiosamente. Suena mi despertador a las 6 am, me arrastro fuera de la cama, me cambio, tomo un vaso de yogur, chapo la cleta, y me voy pa' allá.

La verdad es que mi idea inicial era estar una hora por sesión. No obstante, creo que el tipo que me hizo la rutina no me entendió bien, ya que no importa qué tan rápido haga los ejercicios, siempre estoy ahí por mínimo hora y media. Hacer los ejercicios se ha vuelto algo estresante, ya que si me detengo a respirar termino llegando tarde al trabajo.

Pero seguí yendo. Por supuesto, una vez que uno paga una mensualidad, el hecho de haber pagado se vuelve motivación suficiente para continuar. Y además, se suponía que todo esto sería un entrenamiento para alguna otra actividad posterior, por ejemplo, para que la próxima vez pudiera terminar el Camino a Santiago.

Llegó entonces Setiembre, y con su llegada venció el paquete de seis meses que había comprado. La pregunta siguiente fue ¿renuevo por tres meses más? ¿O me dedico a algo más agradable?

Recordé lo que había vivido en el gimnasio. A todos los personajes, desde el Hombre Puromúsculo y la Chica Máquina de Matar, hasta el Chico Que Tiene Orgasmos Al Ejercitarse y la Señora Que Usa La Elíptica Para Enterarse De Los Últimos Chismes Del Barrio. Adorables, todos.

Pensé en los grandes beneficios que me daba el gimnasio. Por ejemplo, todas estas personas que decidían no usar toalla, y dejaban su sudor impregnado en las máquinas y colchonetas. Considero que esa forma de compartir bacterias es sumamente original, y estoy seguro que mejoró mi microbioma de alguna manera.

El gimnasio tiene formas originales de motivar a la gente a hacer su ejercicio bien. Por ejemplo, las máquinas de correr están en los extremos, de forma que la persona que corre mira hacia la calle. Detrás, se encuentran las máquinas elípticas, y aquellos que las usan miran la espalda de los que usan las máquinas de correr.

Una de estas veces estaba yo en la elíptica, cuando en eso se subió una chica guapa a la máquina de correr frente a mi. Fue entonces que me di cuenta que parecía que la chica estuviera escapándose de mi, y que yo la estuviera persiguiendo. Considerando que la elíptica tiene dos bastones, me sentí totalmente como un viejo verde.

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Este tema de las chicas guapas en el gimnasio es muy gracioso, porque a veces algunas vienen con vestimenta bastante reveladora. Y sí, sé que no es crimen mirar casualmente, pero una vez me dio vergüenza, recordé a la novia y pudorosamente bajé la mirada. Fue entonces que empezó a sonar la canción:


Pos na, ni modo. Era el Universo hablándome.

Pero, ¿renovar o no renovar? Pasaban las semanas, y llegaba el día D.

Tres semanas antes, me tocó cita con el médico del gimnasio. Esto es bastante rutinario, hay que hacerlo cada dos meses, y luego de la cita te cambian la rutina. Esto tardaba normalmente una semana.

No obstante, esta vez me contaron que el instructor de toda la vida había cambiado de gimnasio, y que la rutina me la haría otro.

Pasó una semana, y no tenía rutina nueva. Y fue entonces que me di cuenta del problema: quien me iba a hacer la rutina tenía la mala costumbre de sólo hacerle caso a sus clientes si su talla de brassier era C, estrictamente.

Cha mare.

Pasaron tres semanas, y nada. Llegó el día de la renovación, y seguía sin mi rutina. ¿Era este también un mensaje del Universo?

No obstante, decidí continuar. Vamos, que estamos en Setiembre, y en tres meses se viene el verano. Operación Bikini, y todo eso. Saqué la tarjeta de crédito, pero le hice saber al recepcionista que llevaba tres semanas sin rutina.

El lunes empieza mi nuevo ciclo en el gimnasio. Me enteraré entonces si tengo nueva rutina o no. ¿Qué creen? ¿Encontraré la nueva rutina esperándome? ¿O tendré que cambiarme de sexo para que me hagan caso?

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[1]: La Sonora Dinamita - Oye abre tus ojos

domingo, 28 de agosto de 2016

Aventuras con Rickymartin

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Esta historia ocurrió hace más de un año, pero recién hace unos meses he conseguido la autorización para contarla. Así que agárrense a algo, que si me he guardado esta historia por tanto tiempo es porque vale la pena.

La verdad, el verdadero protagonista fue mi compañero de piso. Llamémoslo Rickymartin, ¿por qué no? En esa época, Rickymartin estaba empezando a salir con una chica, pero como la relación aún no era oficial, andaban en secreteos.

Resulta que por mucho tiempo escuché hablar de esta chica, pero nunca la llegué a ver. Rickymartin me contaba que ella a veces pasaba la noche en el depa, pero por algún motivo justo coincidía con alguna ocasión en la que yo dormía en otro lado (ya no recuerdo por qué, ¿tal vez un viaje?). Una vez llegué a casa justo después de que se hubiera ido. Hubiera pensado que era una novia imaginaria, si no fuera porque Vale, mi otra compañera de piso, sí la había visto alguna vez.

Pasaron las semanas, y le pregunté a Rickymartin qué onda con la chica. Él me respondió que todo bien, pero que últimamente ella no venía a casa ya que se había lesionado.

Cosa seria, Rickymartin.

Anyway, un tiempo después se celebró el cumpleaños de este, y conocí a todos sus amigos. Me senté entre ellos, y entable conversación con una chica tremendamente borracha. Llamémosla Bibi. Fue muy divertido, resultaba que era una amiga de Rickymartin de hace bastante tiempo. Me comentó que hasta había estado en el depa, y que había conocido a Vale.

Entre un trago y otro, Bibi me dijo que debía irse pronto, ya que tenía terapia al día siguiente. "¿Vas al psicólogo?" le pregunté. Ella respondió que no, que era terapia física, que hace unos día se había lesionado.

Fue entonces que todas las piezas del rompecabezas se juntaron. ¡Bibi era la chica misteriosa! En ese mismo instante de revelación, apareció Rickymartin, y preguntó si la estábamos pasando bien. Yo le respondí que sí y, mirándolo con un poco de malicia, le dije "Bibi acá me lo ha contado absolutamente todo."

Lo que yo no esperaba era que, en un repentino ataque de pánico, Bibi se levantara frente a todo el mundo y gritara a todo pulmón "¡No es verdad, Rickymartin! ¡Yo no le he dicho nada! ¡Nada!"

Chesss.... Happy birthday, Rickymartin.

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***

Pasaron las semanas nuevamente, llegué una noche a casa y encontré a Rickymartin en su habitación. Tenía cara de estar planeando algo, y conversando con él me enteré que estaba esperando a Bibi.

"Uy carambas, " le dije, "mejor me encierro en mi habitación entonces." Luego, sonriendo, "¡Por favor, pongan música alta!"

En ese instante, sonó el timbre. Curiosamente no era el intercomunicador fuera del edificio, sino más bien el timbre de nuestra puerta. Sin preguntarme cómo habría hecho Bibi para entrar al edificio, le di un "buenas noches" a Rickymartin, y cerré la puerta de mi habitación.

Me metí en mi cama, pero los sonidos que escuché me preocuparon. Desde el momento que entró, Bibi empezó a gritar. "¡Me ha pegado!", escuché. "¡Dame tu celular! ¡No seas malo, dámelo! ¿Qué te he hecho para que no me lo des, no ves que lo necesito?"

La cosa era seria. Me dio la impresión de que Bibi había estado en algún otro sitio antes, y que había tenido problemas ahí. Consideré por un momento salir de la habitación a ver si podía ayudar, pero el sueño me venció.

En la mañana siguiente, encontré a Rickymartin en la cocina. Bibi no estaba por ningún lugar. "¿Qué pasó anoche?", le pregunté.

Resulta que esa noche Bibi nunca había llegado. Quien había tocado el timbre era una vecina, que era esquizofrénica.

Chesu.

Y nada, la chica parece que no había tomado sus pastillas, y le dio un ataque o algo. Parece que golpeó a alguien, quien le devolvió el golpe, o algo por el estilo. La cosa es que terminó en mi depa, pidiéndole a Rickymartin que le diera su celular, metiéndose en su habitación y robándole las zapatillas.

Rickymartin esa noche terminó en la entrada del edificio, lidiando con los familiares de la chica. De Bibi no se supo hasta el día siguiente.

***

Y nada, Rickymartin hoy en día ya no se encuentra en Lima. ¡Esperemos que el futuro le lleve a más aventuras como esta, y que algún día nos volvamos a ver todos!

Mucha suerte, compadre, que se te va a extrañar.

viernes, 29 de julio de 2016

Dos Años Después

https://flic.kr/p/9bUbH3Hoy desperté en un charco de sudor. Miré a mi lado, y la novia pasaba por el mismo problema. La temperatura, como siempre en Julio, era insoportable.

Evidentemente, no me encontraba en Lima.

***

Hace ya dos años decidí dejar Europa. No "volví" a Lima, sino más bien me dirigí hacia allá para empezar una nueva aventura. Y salió bien.

Me incorporé a la PUCP, y ahora trabajo como Profesor Investigador. Tengo cuatro estudiantes de Maestría, y uno de Licenciatura y, si todo sale bien, llevará a cinco tesis, y cinco papers. Además, en este tiempo me he preparado para dictar cinco cursos, tres en Maestría (Teoría Cuántica de Campos 1 y 2, además de Supersimetría), uno en Pregrado (Mecánica Cuántica) y uno en Estudios Generales (el terrible IFU).

Por el lado personal, me he re-encontrado con viejos amigos, y he conocido nuevos. Veo a mi familia al menos una vez a la semana, y no he vuelto a usar Skype. Además, las cosas sentimentales han evolucionado favorablemente, al punto que me he mudado con la novia.

Llegando el segundo aniversario de mi mudanza a Lima, estaba claro que tenía que hacer algo especial. Y como soy súper consistente, no encontré nada mejor que escapar a Europa.

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La idea salió al encontrar unos proyectos BAYLAT, de cooperación entre Alemania y Latinoamérica. Formulé un proyecto junto con Werner, y obtuvimos el financiamiento. Él y un alumno vinieron a Lima a inicios de año, y hace semana y media estuve allá, en Würzburg.

Por supuesto, yo también viajé con un alumno. Aprovechando el financiamiento que el Estado le da a los estudiantes de Maestría, lo envié a una escuela en Hamburgo, para que luego me alcance en Würzburg. Tengo que admitir que andaba medio preocupado, mi estudiante entiende inglés, pero en escritura y expresión oral es más malo que un futbolista peruano hablando castellano. Tengo entendido que no era el último, y que en la universidad habían apuestas a ver dónde exactamente se perdía. Fue un alivio encontrarlo en la estación de Würzburg, a salvo.

La semana de trabajo fue intensa, pero provechosa. Resolvimos cuestiones importantes en el código, cosa que probablemente no habríamos hecho desde lejos. Se durmió poco, por mi lado habrán sido unas cuatro o cinco horas diarias.

También hablé un poco más con mi estudiante. Fue muy gracioso verlo cometer tonterías similares a las que cometí yo cuando viajé por primera vez fuera de Lima. El momento facepalm fue cuando me consultó si los alemanes sólo usaban agua caliente para ducharse, ya que no había visto cómo cambiar la temperatura de la ducha. Resulta que en Würzburg usan unas llaves de agua distintas, y al buen estudiante no se le ocurrió girarlas.

Estuve a punto de sugerirle que abriera un blog, pero la verdad es que no quiero competencia.

***

Y nada. El último día en Würzburg me encontré con la novia. Viajamos a Münich, y encontramos a mis antiguos compañeros de piso de Valencia: Herr Deutschland, ODD y la Tedesca Pazza. También me vi con el buen Martin y Adeline, con La Portuguesa Borracha de Ginebra, y con David y familia. Muy bonito, salchicha y cerveza constante, para desayuno, almuerzo y cena.

Más aún, de Münich volamos a Valencia. Nos alojamos donde Paola, y logramos a ver a casi todos los que siguen ahí: Paula y familia, Neus, Roberto, Pablo, Felip, Andrew, Oscar... Le mostré la ciudad a la novia, y nos la pasamos tragando todo el día: paella, tinto de verano, horchata, y todas esas cosas buenas de por ahí.

Y fue entonces que llegó el día de hoy, que despertamos empapados de sudor, como es normal en Valencia en Julio. Y era el día en el que dejé Valencia, nuevamente. Ahora les escribo desde Madrid, y en breve estaremos de vuelta en Lima.

Es un regreso medio melancólico. Porque, seamos honestos, en Alemania y en España se vive súper bien. Würzburg, Münich, Valencia, Madrid, son todas ciudades maravillosas, y dejarlas, como siempre, es un tema.

Volver a Lima implica volver a varias cosas negativas. Lima es una ciudad violenta, gente, no sólo por el tema del crimen, sino por cómo nos tratamos, por cómo, por lo general, no existe un pensamiento a favor de la sociedad. Llegar a esto luego de dos semanas idílicas no es fácil.

No obstante, por supuesto, se vuelve a Lima porque hay cosas positivas. Y sí, están los amigos y la familia y la nueva vida con la novia, pero además se pueden lograr cambios muy grandes en esta ciudad. Se pueden lograr cambios grandes en el Perú, incluso.

Y no sólo hablo de desarrollar la física nacional, de eso creo haber hablado antes. Ahora hablo también de la posibilidad de mejorar la sociedad. Hoy en Perú se están dando cambios muy grandes, hay movimientos importantes a favor de la igualdad de derechos, en contra del sexismo, en contra de la porquería del populismo autoritario fujimorista. Y cada uno de nosotros cuenta, y la verdad es que es muy bonito ser parte de eso también.

Así que nada, a tomar el vuelo de vuelta pasado mañana, y a seguir adelante, y a mirar con esperanza no sólo los próximos dos años en Lima, sino toda una vida nueva.

Ojalá sea así.